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Supreme
📖 One-Shot / Tomo Único
Supreme
📅 01/04/2013 🌐 Cerrada 🇪🇸 Cerrada
Sinopsis

Para muchos, Alan Moore es un auténtico dios del cómic. ¿Qué digo dios? Es un verdadero panteón de deidades. Afortunadamente, como ateo, puedo abordar Supreme con una perspectiva objetiva y sin prejuicios. No puedo negar que disfruté de Watchmen, que me fascinó V de Vendetta, que me cautivó From Hell y que me divertí con los dos volúmenes de La liga de los hombres extraordinarios (si solo has visto la nefasta adaptación cinematográfica, te ruego que le des una oportunidad al cómic; no te arrepentirás). Y no puedo dejar de mencionar la magistral historia corta Batman: La broma asesina. Estas cinco obras son lecturas imprescindibles para cualquier amante de la literatura o del cómic. Sin embargo, Moore también tiene obras que no me han convencido en absoluto, como Promethea, Superman: ¿Qué le pasó al hombre del mañana? y La Cosa del Pantano, aunque de esta última surgió el icónico John Constantine. Esta introducción es útil para situar a Moore entre los que aún no lo conocen. Para hablar de Supreme, es inevitable mencionar a Superman. No soy un gran lector del boy scout, soy más de Batman, pero con lo poco que he leído y lo que he ido descubriendo a través de foros, podcasts y otros rincones del vasto mundo del cómic, puedo afirmar que Supreme es una copia descarada y poco disimulada de Superman. Aún no tengo claro si es una parodia o un homenaje; hay momentos que inclinan la balanza hacia un lado y otros que lo hacen hacia el opuesto. Sin embargo, Supreme no es una creación de Moore, sino de un Rob Liefeld que recién salía de Marvel, famoso por sus superhéroes hipermusculados hasta el punto de resultar cómicos (hay un dibujo memorable en el que el Capitán América aparece tan musculoso que parece tener senos. Búscalo en Google, no te arrepentirás). Liefeld priorizaba el aspecto gráfico sobre la narrativa. Aguantó cuarenta números con un héroe hiperviolento hasta que le propuso a Moore que se hiciera cargo del personaje, algo que este último estaba ansioso por hacer. Y tanto que lo deseaba: Moore moldeó al Superman que siempre soñó leer de niño. Eliminó de un plumazo, como si nunca hubieran existido, los cuarenta números anteriores de Liefeld gracias a una conveniente amnesia del personaje, y a partir de ahí comenzó a construir su propia versión del hombre de acero. Los dos volúmenes que aquí reseñamos, que además vienen en un práctico estuche, corresponden a los números guionizados por Moore. ¿Y qué es Supreme exactamente? Es un cómic de superhéroes a la antigua usanza. Si fue Moore quien, con su Watchmen, dotó de humanidad, “realismo”, oscuridad y credibilidad a los superhéroes, en esta ocasión decidió regresar a la inocencia y a la acción desenfrenada. Pero no solo eso. Las historias que Moore crea para Supreme son sumamente entretenidas y ofrecen soluciones argumentales ricas y variadas, además de curiosas reflexiones y paradojas que invitan a la reflexión. ¿Alguna vez (seguro que sí, es una pregunta retórica) habéis notado cómo, dependiendo del dibujante o del guionista de turno, el traje de Superman o de Batman, o de cualquier otro, cambia en detalles, tiene o no un hijo, el batmóvil es de una forma o de otra...? Pues Moore tiene una explicación brillante desde el inicio del volumen 1, La historia del año, al definir la “Supremacía”. Sí, he dicho bien, Supremacía, porque además de ser un claro homenaje a Superman, el vocabulario es, o al menos así lo creo, otro homenaje a Batman: Supremecueva, Supremio, los suprématas, la ciudadela Suprema,… A lo largo de los dos volúmenes se nos presentan historias cortas pero enormemente imaginativas que, aunque a veces parezca que poco tienen que ver entre sí, a medida que avanzamos por las páginas veremos cómo se desarrolla un arco argumental bien elaborado donde los episodios se entrelazan a la perfección. Son relatos en los que también aparecen, con mayor o menor protagonismo, versiones de los aliados de Superman, sus enemigos, amigos, familia, el perro… y un montón de guiños a los cómics del hombre de acero. Además, la narración se alterna con flashbacks del pasado, y es en esos momentos donde el dibujo adopta las formas, tonos y características de los cómics de los años cuarenta, con un argumento que busca ser ingenuo e infantil, logrando emocionarnos y permitiéndonos contemplar la evolución tanto gráfica como narrativa que ha experimentado el noveno arte. Pero no hemos mencionado lo más importante. ¿Merece la pena leerlo? La respuesta es un rotundo sí. Es una lectura amena, divertida, original y evocadora. El análisis que hace Moore sobre el tema superheroico es algo que debería ser estudiado en las escuelas de guionistas de cómic. Supreme no solo rinde homenaje a Superman; también lo hace a sus guionistas y dibujantes y a toda una época. Moore no es un tonto, y todo lo que encontramos en Supreme, absolutamente todo, está ahí por una razón. Aunque haya elementos que puedan parecer infantiles o demasiado inverosímiles (es un cómic de superhéroes, por favor, la suspensión de la incredulidad se da por sentada),… es Moore, y todo tiene un sentido, a veces más de uno. Y eso es todo, niños y niñas. Si no habéis leído nada de Moore, esta es una excelente lectura para iniciarse. Y si ya conocéis algo de la obra del barbudo, no podéis dejar pasar este cómic. ¡Pasaréis un rato estupendo! Garantizado.

Editorial
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